Te esperaba frente al cine cuando te ví aparecer con ese vestido por la rodilla.
Me diste un beso en la mejilla pero el otro rozó mis labios y susurraste a mi oído.
— Llevo toda la semana esperando a que llegase este momento.
Nos sentamos en la terraza de un bar, la sesión aún tardaría en empezar, hablamos, nos miramos el uno al otro con muchísima complicidad, notando el deseo mutuo.
— No respondo de lo que pueda pasar ahí dentro, estás preciosa y sabes que me vuelves loco.
— No quiero que te contengas, soy tuya y lo sabes — dice con esa sonrisa de diablilla que hace que mi entrepierna se despierte.
Entramos al cine, quisiste ir a la última fila guiñándome un ojo. Ya en la butaca, pasando totalmente de la película empecé a acariciar tus piernas, subí tu vestido lentamente por tus muslos mientras acercas tu cara a mi cuello y noto tu respiración en él.
Sigo subiendo tu vestido hasta llegar a tu tanga, pensando que en ese momento tu mano frenaría la mía pero en lugar de eso, tu respiración se vuelve loca y tus labios empiezan a comerme los míos, nuestras lenguas enredándose y mi mano apartando tu tanga, notando lo empapado que está.
Rozo tu coño, está ardiendo y muy mojado, mientras no dejas de besarme acaricio tu clítoris, suavemente y notas como 2 de mis dedos se pierden dentro de tu coño, entran hasta el fondo, está empezando a chorrear por lo que meto otro más, ya van 3 y tu cada vez estás mas excitada, ya van 4… no puedo más, saco mis dedos de tu coño y los llevo a nuestras bocas, quiero saborearlos, saborearte a ti y tu lo haces conmigo… como puedo, me arrodillo frente a ti, necesito comerme tu coño, no puedo aguantarme.
Me coloco entre las butacas con cuidado para que la gente no nos vea, te quito tu tanga empapado de ti y lo meto en tu boca para que no te escuchen gemir, subo tu vestido hasta la cintura, separo tus piernas y empiezo a recorrer tus muslos con mi lengua, noto como te estremeces al sentirla.
 Llego a tu coño, está ardiendo, deseoso de mí. Empiezo a lamer tu clítoris, jugando con él, rozando tu coño suavemente, siento tu mano agarrando mi cabeza, te miro y veo como con la otra mano empiezas a acariciar tus tetas por encima del vestido.
Siento su calor en aumento, su humedad, su deseo… meto mi lengua dentro de él, tus muslos temblando, acaricio tu clítoris mientras follo tu coño con mi lengua.  Justo en ese momento me pides que suba, que me siente a tu lado, quieres que te bese, saborear tu coño de mis labios pero no lo hago, quiero que te corras con mi lengua dentro de ti, quiero que me llenes con tu corrida y cuando lo haces, cuando ni el tanga que tienes en la boca es capaz de contener tus gemidos, cuando tienes que tapar tu boca con tus manos, en ese momento es cuando me pongo de nuevo a tu lado y te beso.
Comparto contigo tu corrida mientras acaricio tus tetas, mientras sueltas mi cinturón, y desabrochas mi pantalón. Deseas mi polla, la necesitas y en cuanto la sacas y la acaricias, te agachas para comérmela, siento como se pierde dentro de tu boca, como tu lengua recorre cada cm de ella… Ahora eres tú la que quiere que me corra en tu boca y te pido que te arrodilles delante mío para hacerlo pero no quieres. Vuelvo a pedírtelo y de nuevo no quieres… dejas de chupármela pero no de masturbarme, miras a los lados y al no ver a nadie cerca, me sorprendes poniéndote encima de mí, deslizando mi polla dentro de tu coño, tapándome la boca… joder que caliente estás, jamás había deseado tanto a nadie.
Agarro tu culo y te ayudo a moverte, acelerada por la excitación y el morbo de que nos pillen.
— Quiero sentir el calor de cada gota de tu corrida en mi coño amor, damela vamos…— susurrándome al oído.
Aprieto tu culo más y más fuerte, estoy a punto… no puedo más… me corro dentro de ti, mucho, tanto que notas como se sale de tu coño pero quiero que sigas.
— Córrete conmigo amor, sigue vamos…— ahora eres tú la que está a punto, la que empieza a besarme como una loca cuando justo te corres.
— Pocas veces he disfrutado tanto joder, dios, quiero más…— me dices aún con la voz temblorosa.
 Vuelves a sentarte, temblorosa, con tus muslos empapados de los 2, me visto como puedo pero no quiero hacerlo, quiero metértela de nuevo.
— Vístete, tengo una idea — me dices guiñándome un ojo.
 Obedezco tus órdenes y termino de vestirme como puedo, me sacas de la sala y sin saber cuál es tu idea, te sigo deseoso de ti…
Este relato me lo ha enviado un seguidor  @vidtei, el cual, tanto relato como fotografía es suyo.
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